Un bozal para Marina

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Cuando quiero buscar excusas siempre las encuentro, todavía las llevo puestas y cada día extiendo los brazos por si alguien quiere bailar.

Hay tormentas eléctricas y yo pegada al teléfono a ver si me parte un rayo.

Igual que lo de la sangre escurriendose en mis rodillas y el hocico de los tiburones.

Me creo preciosa porque en este barco no existen espejos y tu nunca me miras.

Me despierto mojada de lluvia porque estuvimos llorando toda la madrugada.
Nosotros y el río.

Ayer creíamos en el agua porque nadamos una cascada que salía de un volcán. El agua escupía burbujas. Yo también.

Sólo quieres hacer el amor cuando lo lleno todo de sangre y me das un beso por cada gota, pirata, y yo te grito con los labios morados de ira que aquel era más fuerte y siempre apuntaba su mástil hacia mi faro.
Aunque fueran acantilados llenos de astillas donde prenderse fuego.

Pero no te importa, por que para ti caben todos. Y te gustaría verlo, ver como todos encienden sus luces dentro de mi como si me hubiese bebido una jarra de luciérnagas.

Luego llegan los que quiero que me salven. Los que se vistieron de blanco para apretarnos los pies y cantar en cuencos tibetanos por la abundancia que no llevábamos en los bolsillos.

Es verdad que no me salvaré, ni siquiera eso me salvará, pero a veces si y con eso basta.

Adivina cuanto te quiero cuando me despierto y llevas tus lijas en la mano, dispuesto a no dejar un un centímetro de madera (ni piel) sin daño.

Un bozal para Marina .

Quiero llamar a un portal y que me reciban los que viven de noche para poder fumar antorchas y caer desmayada y eso de la lluvia en mi piel abierta.
Llena de luna.
Lunática.

Que no se qué hacer con tanta energía y por eso te escupo pompas de jabón.

Porque no me sacas a bailar hasta que no hay alguien que nos mira.
Y mueve tus hilos.

Que te ahogas porque no sabes nadar por el lago hasta el barco.
Contracorriente.
Te tumbas mojado en la proa para que yo duerma con otros. Para que me vaya, para que no grite un enredo de pesadillas con forma de animales que vienen y me abren los muslos y entran.

Lo que tu haces es dejarme propina en la boca, no son besos. No te engañes.

Mendigo tu piel para que se atasque en mis dientes y así poder castigar tu indiferencia.

Tu amor como el que ama a una sirena. Sin abrirle las piernas.

Me han crecido escamas como uñas que te arañan de noche cuando me das la espalda.

Un perro peligroso habita mi cabeza, y hoy no puedo mantenerlo atado.

Me quedo con la boca abierta como una estrella de mar cuando un amigo con la voz más bonita del mundo me dice que nunca fui de atar animales; ni salvajes ni domésticos.

Y cierro la boca, para no comérmelo, por que me da hambre su yaga siempre abierta y yo toda agua

oxigenada

Dulces lunas, lobos.

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