Sahara

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Este cuaderno como una ventana enorme. Cualquier lugar donde esconderse de la nada. La nada del desierto.
Preguntas que no surgen de la curiosidad sino del tedio.
Donde esta el refugio de los despeinados?
La normalidad acechando en cada esquina, la nada, por todas partes, la calma de lo extraordinario, su belleza, su belleza inmensa, inmensa, el paradigma del desierto.
El fuego brindando más ventanas que un libro, el desierto, el hombre, el espejo. El reflejo. Nada.
Observar el espejismo de la duna, la quietud.
No tienes que hacer nada, ya esta sucediendo. Mira, eso es todo? Si, es eso. Todo.
El estímulo del horizonte vacío, un gigante desnudo de árboles, todo ocre, inmenso, inmensísimo.
Un latido caliente.
Los beréberes dicen que lo especial del desierto es que estas tu sólo, tu sólo con con dios. Tu y dios a solas, o tu sólo, si no tienes un dios que te converse.
Y llegas al desierto y no importa lo que hayas leído, lo viejo que seas o si has viajado mucho, poco, nada. No importa si alguna vez montaste en avión o en un tren rápido como un estornudo.
Llega la noche y basta. Esta aquí, y ya. No hay nada más que un espejo enorme, gigante, gigantísimo. Y se detiene delante tuya y te mira. Es de una belleza insoportable. Y no puedes hacer nada por detenerlo. Llega y lo para todo. Todo. Todo se apaga. Y no te meces tu ni se balancea el mundo, no se tienen deseos ni llama. Tu también te detienes. El desierto, la noche y la nada, eres eso, todo eso. Y nada de eso.
Como si no bastará una vida para abarcarlo todo.
Llega la maravilla y se apodera de ti.

514

Un hombre con un turbante me dejó su motocicleta para ir por las dunas, luego me dijo “eso que haces es hermoso” “conducir?!” “No, eso que haces, no se como se llama en español, eso que haces tu, es maravilloso, no abandonar nunca”

Y se hizo de noche. Así de repente como un cambio de escenografía, plaf! De noche.

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Ahora intenta pensar en un momento, todo en el mismo instante, saltar a una cascada, abrazar a alguien que llega de lejos, sostener un paquete que se espera, oler al que se fue. El que no regresará nunca, olerle. Acariciar un bebe. Beber agua en el desierto.
Si tu pudieras, en un instante, sobrevolar tu infancia, acunar un sueño, oír su risa. La suya. Esa risa, la misma.
Si tu pudieras, en un momento, imaginar todos estos castillos que me nacen dentro. Si tu pudieras. Si tu. No abandonar nunca.

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